martes, 10 de mayo de 2016

Cantú, Mural, 1960, Los Angeles County Museum of Art, the Bernard and Edith Lewin Collection of Mexican Art, © Estate of Federico Cantú
A Mexican Mural Study by Federico Cantú



Rachel Kaplan, Wallis Annenberg Curatorial Fellow
Latin American art

In 1928, the Mexican artist Federico Cantú (1907–1989) arrived in Los Angeles. Cantú had previously attended the Open Air School of Painting in Coyoacán, Mexico City, directed by Alfredo Ramos Martínez (1871–1946) (who also spent time in Los Angeles), assisted Diego Rivera (1886–1957) on his murals at the Ministry of Public Education in Mexico City, and studied sculpture in Paris with the Spanish artist José de Creeft (1884–1982). In February 1930, James Tarbotton Armstrong, curator of the University of Southern California Museum, arranged Cantú’s first exhibition of drawings and paintings at the Los Angeles Museum of History, Science and Art in Exposition Park—LACMA’s parent institution. Though Cantú soon left for New York and Paris, and finally a return to Mexico, over the years he continued to visit Los Angeles, exhibiting his work at the Stendahl Galleries (late 1930s and early 1940s) and Lorser Feitelson’s Gallery of Mid-20th-Century Art (1948). 
When Cantú returned to Mexico, he primarily devoted himself to painting neoclassical and religious scenes. In the 1950s, he began painting murals in private homes in Mexico City, which soon led to a number of public commissions. In several of these murals, Cantú explored pre-Columbian themes, absent from his earlier work, a good example of which is Enseñanzas de Quetzalcóatl (Quetzalcóatl’s Teachings), painted for the home of Benito Coquet (1913–1993). 


Federico Cantú, Enseñanzas de Quetzalcóatl, mural installed in the home of Benito Coquet, photo courtesy of Adolfo Cantú colección CYDT

lunes, 2 de mayo de 2016




Patrimonio IMSS





Pinacoteca


Los Murales de la Pinacoteca Virreinal

Cuando pensamos en personajes de magnitudes colosales dentro de la   historia de Nuevo León por su trayectoria y legado sin duda estará por siempre Fray Servando Teresa de Mier , Alfonso Reyes y Federico Cantú. Paradójicamente ambos tres elevarían  en el exilio el nombre de Nuevo León dotando a el estado de una narrativa magnánima . Teresa de Mier con su legado de  nuestro México Independiente,
Alfonso Reyes como máximo exponente de las letras en el siglo XX al igual que Cantú en lo referente a el Arte Plástico.

A partir de 1942 a su regreso de Nueva York Federico inicia una incansable tarea monumental  primeramente en la residencia  particular de Tomas R Iglesias donde aborda temas familiares entrelazados con temas bíblicos.

todo esto paralelamente a su obras en grabado la buril asi como su incansable pasión por la escultura y pintura de caballete.


Los Ángeles Músicos.

Narra Cantu como viviendo en Paris durante una década (1924 -1934) , le gustaba frecuentar la opera y las salas de conciertos donde la música de Bach y Handel tenia una gran audiencia, quintetos y cuartetos , operas y oratorios , asi se narra en la obra de pinacoteca donde una serie de Ángeles ejecutan un concierto a la manera del mas alto Barroco, de esta sección existe una reinterpretaciones amanera de buril y que sin duda es una de las obras maestras de el arte sacro mexicano.


Para 1943 en México es invitado a San Miguel Allende para impartir un seminario de pintura mural,  de ahí surge la idea de pintar una serie de temas 
En la parroquia  de San Miguel Allende. Donde desarrolla el tema de la pasión de cristo , y su calvario junto con la ultima cena, como ornamentos laterales pinta un ángel orando ,   En 1945-46 trabaja en los Ángeles Músicos para la residencia en Boston de MacKinley Helm.  Toda esta secuencia de iconografía angelical es retomada por el artista  para 1949 donde surgen los  frescos del ex convento de San Diego – Pinacoteca Virreinal- con el tema de “Los Ángeles Músicos”  si bien la disposición de la agrupación esta mas allegada a la obra que desarrollara en la Residencia Iglesias , es sin duda la vocación y admiración de la música Barroca lo que estimula a el artista a trabajar esta temática este primera mural en el Ex Convento de San Diego .






sábado, 2 de abril de 2016

Federico Cantú 1907-1989
Memoria Mural en Nuevo León



En el verano de 1941 Cantú regresa de los Estados Unidos
En donde había permanecido desde 1938, viene directo de Nueva York
y hace una breve parada de cinco días en Monterrey, el hijo prodigo regresa
a casa , ha pasado un gran exilio en America de Norte y Europa
Una larga travesía en donde ha adquirió una capacidad creador
impresionante , en este momento el esta decidido ha dejar un gran legado en Nuevo León , mismo que lo convertirá en le gran Maestro del Arte regio.



Los años 40 serán para el arte sacro en la Iglesia de la Purísima,
Y culminara con las obras monumentales en relieve mural para
La UANL


Adolfo Cantú


En 2008 con la venta de la Casa Estudio de Federico Cantú 1907-1989 en el antiguo pueblo de San Jerónimo , terminaba toda una época que nos evocaba a ultima etapa creativa de Cantú, este Atelier fue adquirido por Federico en los años 70s la importancia doble de esta Casa Estudio es que también conjuntaba una gran época creativa de Luis Ortiz Monasterio 1906-1990.
Desde una temprana juventud en ambos amigos surgió una gran honesta y duradera amistad , palpablemente documentada y narrada en la historia del Arte del siglo XX




En una carta dirigida a el escritor Alfonso Fabila desde la Ciudad de Los Ángeles California en abril de 192
9, Federico le comenta – Los únicos grandes amigos que tenemos aquí son Los Monasterio ( Luis y Anita Monasterio ) pero por desgracia el esta siempre ocupado y casi no nos vemos.

En una carta dirigida a Gloria Calero desde NY en Noviembre de 1938 le comenta-
Ya le dije a Monasterio que se venga a Nueva York se que le puede ir muy bien , realmente se puede hacer dinero aquí.




Hoy en dia La Colección de Arte Cantú Y de Teresa asi como la gran Colección de Federico  Cantú Fabila & Elsa E de Cantú se dan a la tarea de mantener viva esta memoria artística, aportando a las diferencias exposiciones y proyectos curatoriales
cada una de las obras de los diferentes legados


Adolfo Cantú

Colección de Arte Cantú Y de Teresa

jueves, 17 de marzo de 2016






Federico Cantú es uno de los pocos pintores que a pesar de pertenecer al grupo de los grandes maestros de la plástica mexicana del siglo XX su iconografía perma- neció distante y no cedió al incansable acoso de las posturas de la llamada “mexi- canidad”. El mismo Federico afirmaba que dentro de su obra podríamos encontrar una extensa variedad de corrientes espirituales de diferentes estilos. Sin embargo, su legado advierte un sello muy personal.
En Cantú, la mexicanidad es universal y para entender todo este laberin- to iconográfico, el artista retoma una de las frase que discutió en el café de La Rotond, con su amigo y protector Alfonso Reyes durante su larga estadía en Montparnasse de 1924 a 1934: “la única manera de ser provechosamente nacio- nal consiste en ser generosamente universal” y agregaba “pues nunca la parte se entendió sin el todo”.
Federico Heraclio Cantú Garza, mejor conocido como Federico Cantú, nació el 3 de marzo de 1907 en Cadereyta de Jiménez, Nuevo León. Cantú personifica uno de los más sorprendentes artistas del pasado siglo. Su obra encaja dentro de tres grandes escuelas del siglo XX: la Escuela de París, la de Nueva York y la Mexicana de Pintura, por ello se desprenden obras que abordan la comedia del arte, la mito- logía, la obra sacra, el retrato, los pasajes histórico-mitológicos y un sinnúmero de obras basadas en las grandes oratorias y óperas del extenso barroco europeo.
Fue un virtuoso del buril, el cincel y el pincel. Federico dominó con la misma maestría, el arte de caballete como la pintura mural, que conocemos.
En este recorrido, intitulado Memoria mural, Cantú recuerda en una entrevista de 1985 cómo a su temprana edad, viviendo con su madre la escritora Luisa Garza (Loreley), en San Antonio, Texas, ya estaba pintando en los pizarrones de la escuela. Entre sus temas estaban la natividad y pasajes de la historia de Estados Unidos.
textos Adolfo Cantú


Colección Cantú Y de Teresa
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